Son las 13.39.
A esta hora, el sol pega en su piel y ella lo deja pasar entre los cristales para que la ilumine. La miro extrañada, como si nunca hubiera sido mía, porque cuando lo era jamás noté como se amiga con la luz aunque se sienta oscura.
Sin hablar me da a entender que ahora está en partes. Si bien su cambio es paulatino, deja ver cómo conviven dentro suyo fragmentos de lo que quedó y lo que vendrá. Desde aquel silencio esconde palabras, e imagino que si hablara, diría:

”Nunca aprecio tanto mi garganta sana como cuando recién deja de doler; nunca aprecio tanto el silencio como cuando el barullo adentro mío calla. Tanto hollín en los pulmones estaba destinado a provocarme esa tos, y estaba destinado a expulsar todo lo que no iba más conmigo. Meses, años inclusive en cama, con la promesa titilante de que alguien nuevo me habitaría pronto…pero nadie parece durar. Hoy yo estoy acá, aunque ustedes no, y los espero para cuando regresen."
De tanto mirarla, observo fragmentos de una recuperación con los que demuestra que se está cuidando para poder volver a cuidar. Reluce su presente -ese limbo temporal entre lo que pasó y lo que pasará-, donde nueva vida brota sobre rastros de vidas pasadas, y gana por sobre la pesadumbre que alguna vez supo albergar.
Esta serie fue creada bajo el marco de mi Tesis en la Escuela Argentina de Fotografía.

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